La Vida se manifiesta en nuestras vidas siempre y cuando mantengamos abiertos los caminos del interior. El actual ritmo de vida y los requerimientos de nuestra sociedad dificultan cada vez más ese acceso al interior personal en el que se encuentran las materias primas para la construcción de nuestras vidas. Sin darnos cuenta, nos autoexiliamos de nuestro hogar interior. Allí, utilizando la imagen del Maestro Eckhart, Dios se encuentra como en su casa, pero nosotros nos sentimos extranjeros.

Educar la Interioridad es favorecer los procesos y proporcionar las herramientas que nos permitan volver a casa, al hogar interior para desde allí vivir unidos a los demás, al mundo, a Dios.

PALABRAS Y VIDAS QUE INSPIRAN

¿Será la sombría melancolía más contagiosa que la paz del corazón? Juzgando los acontecimientos con pesimismo, algunos piensan que adquieren una autoridad. ¿Acaso no estamos abandonando un tesoro del Evangelio?¿Cuál? El asombro, la sencillez.

Hno. Roger de Taizé

jueves, 18 de septiembre de 2014

Mi vida, la vida de una mujer



La mujer que hoy soy habla con ternura a la niña de ayer y le dice:
"No tengas miedo, yo estoy aquí para protegerte, para escucharte, para quererte. Me gusta que juegues y que rías, me encandila verte dormir y soñar con más juegos y más risas y si tienes una pesadilla, yo te abrazaré en la noche. Dejaré la luz del pasillo encendida, así te sentirás más tranquila y si me llamas acudiré con una sonrisa. Te cojo de la mano cuando está enferma y te duele la garganta y a los pies de tu cama hago marionetas con tus muñecas favoritas. Me enternece escucharte, lo que me explicas es importante para mí porque lo es para ti. Te quiero, mi niña, a tu lado estaré por siempre, tú juega, juega, juega."

La mujer que hoy soy habla a la adolescente que fui y le dice:
"¡Qué maravilla que crezcas y busques tus espacios! No temas hacer amigos y entregarte a la verdadera amistad, eso alimenta tu alma. Entiendo que te cueste explicar lo que ya sientes como tu intimidad, no pasa nada, aquí estoy para cuando quieras hablar. Te tomo de la mano y te abrazo en tus primeras decepciones y aún juego contigo cuando te siente niña. Pregúntame todo lo que quieras sobre los cambios de tu cuerpo. Eres bella, no te hace falta nada más para serlo, eres bella así. Escucha el latir de tu sexualidad, es bueno, te ayuda a conectar con tu ser mujer, si necesitas saber algo, pregúntame, yo te responderé. Cuando te haces un lío y no sabes qué decir, qué hacer, tranquila, seremos pacientes las dos, tú exprésate, yo te quiero igual."

La mujer que hoy soy habla con la joven que fui y le dice:
"Querida, te ves radiante, con tanta fuerza... Vuela, no te pares ahora a pensar demasiado, es tiempo de sueños e ilusiones, si escuchas a tu corazón él te guiará y si al volar te haces daño, aquí me tienes, sigo a tu lado, siempre, protegiéndote, amparándote, abrazándote. Te comprendo, hay tanto por vivir que a veces no se sabe muy bien cómo afrontarlo, tranquila, el tiempo y la vida te irán enseñando. No disimules nada de ti, sé tú misma. Sigue abriéndo el cofre de tu corazón al tesoro de la amistad. Sí... Dios late en ti, goza de ese latido, será tu faro y tu guía en las noches que vendrán. Siempre llegará la luz, siempre, por eso ahora es tiempo de soñar y de dar los primeros pasos en pos de tus sueños. Te sientes fuerte, crees saber ya tantas cosas, es normal, atrévete, sí, atrévete a todo aquello que te haga crecer, sigue rechazando aquello en lo que no crees, lo que hace mal a tu cuerpo, a tu alma, a tu corazón. Estaré a tu lado para confirmar tu esencia, porque ella perdurará."

La mujer que hoy soy me habla hoy y me dice:
"Mírate...¡qué plenitud brilla en ti! Fruto de tantos pasos, decisiones, despedidas y regalos. Hoy eres lo que decidiste ser y lo que no esperabas ni podías saber. La que fuiste y la que eres hoy se dan la mano, nos damos la mano y nos miramos a los ojos sintiéndonos madres-hijas-hermanas-amigas. Hemos atravesado tantas noches, llorado tantas tristezas, cantado tantas canciones, jugado a tantos juegos, carcajeado tantas alegrías, hollado tantos caminos que otros nos decían eran de locos... Y aquí estamos, nosotras y yo, más allá de la mitad de la vida con la certeza clavada en el alma de que lo que vendrá será aún mejor que lo que llegó porque nos lo promete la propia Vida, nos lo asegura Dios. ¡Qué guapa nos vemos en la madurez de nuestra vida!"

La mujer que hoy soy habla a la anciana que seré y le dice:
"Venerable mujer, ante ti me descalzo: eres tierra sagrada labrado tu cuerpo por bellas señales de la vida. En el atardecer de tu vida los contornos de tu existencia se perciben más claros por más simplificados. Has crecido en tantas despedidas, has saboreado las honduras de la vida y hoy te preparas para un viaje definitivo en el que se unen el principio y el final. Terminas donde comenzaste: siendo niña. Pero en tu pecho late un corazón de fuego pleno de sabiduría. Ante esa sabiduría yo me arrodillo y la venero. Seré tú, anciana mía, seré tú y te amaré y te cuidaré y reiré con tus despistes, sentiré ternura y compasión con tus achaques, acariciaré los dolores de tu cuerpo y los de tu alma. Cuidaré de mí para ser una anciana sana, vital, suave como canto de río, rotunda como árbol milenario. Desde este ahora que vivimos, te saludo y te acogo, anciana-niña-mujer-amiga-madre-hija-hermana-amiga".

domingo, 14 de septiembre de 2014

El mejor símbolo de la Paz

Vivimos tan inmersos en el dualismo que somos incapaces de darnos cuenta de ello. Contínuamente, en mil detalles, nos dejamos atrapar por "las gafas del ego". El ego todo lo ve en blanco y negro o en "amigos-enemigos" o en "derechas-izquierdas" o en "mío-tuyo" o en "yo-tú" o en "sagrado-profano" o en mil y una divisiones más de todo tipo y condición que le permitan estar cómodo y tranquilo, con la sensación  de tenerlo todo bajo control porque las demasiadas fluctuaciones inquietan al pobre y asustadizo "ego". 

Así vivimos la mayoría de nosotros/as la mayoría del tiempo y sin darnos ni cuenta. Quizá sólo nos damos cuenta cuando alguien que ha trascendido el ego se nos acerca en el trabajo, en la familia, en el círculo de amigos y conocidos y, entonces ¡qué nerviosa nos pone esa persona! o ¡qué envidia nos da!. La idolatraremos porque nos "huele" a algo que deseamos o la menospreciaremos tachándola de loca o poco madura porque nos "huele" a algo que nos incomoda. De nuevo ahí está el ego haciendo de las suyas: idolatría o rechazo. Siempre los extremos, siempre limitando, acotando, en definitiva, acallando el miedo de los paisajes amplios y abiertos, de la condición de misterio de la Vida.

El miedo, hijo del ego inmaduro, se camufla de mil maneras en nuestra vida y para ello nos viste con trajes variopintos: el traje de "yo ya sé lo que tengo que hacer", o aquel otro de "esto siempre ha sido así" o el más común y de moda hoy: el de la "queja por todo" que va muy a juego con el "dar de no". También está el traje más sútil del escepticismo que a todo responde con un "pero..." que pone distancia y deja fluir la sospecha.

Esta semana me he sentido empachada de los productos y subproductos del ego y su miedo. Desde diferentes ámbitos he visto a las claras el baile de máscaras del ego humano y de nuevo me he sorprendido al comprobar cómo damos por sentado que vivir así es vivir... ¡Qué necios y torpes somos!

Por eso hoy, al recordar que en la Iglesia celebramos la exaltación de la santa Cruz, han venido a mi memoria unas palabras de Chillida, el formidable artista vasco, que ayer mismo leí en una exposición sobre su obra. A Chillida le encomendaron esculpir un símbolo de paz para la igleisa del Buen Pastor de Donosti. Chillida dijo entonces que "no se me ocurre mejor símbolo de la paz que la cruz". Así esculpió "Bakearen Gurutzea", "la Cruz de la Paz". Así expresa el propio artista en una carta a su esposa lo que para él es la cruz:

Conoces cómo desde hace muchos años he regalado la cruz a familiares y amigos íntimos. Es lo más importante del cristianismo. Nadie que me conozca se extraña si regalo lo que he empleado para representar el origen de la fraternidad. ¿Recuerdas el texto que acompaña al árbol de la cruz de Grenoble, el que realicé para conmemorar uno de las grandes aportaciones de la Ilustración?: «Este árbol de hierro, nacido en este bosque, proclama que nosotros los hombres tenemos un mismo origen: exige la fraternidad.»
Sé que no puedo reflexionar sobre nada mejor que sobre aquello en lo que descansa la paz, tan ansiada por mí para mi tierra. La cruz de alabastro cuyo anverso es un vellón que está situada en el pórtico de la Catedral del Buen Pastor de Donosti no podía tener otro nombre: Camino hacia la Paz.
Y bien sé yo que no he sido un escultor religioso en el sentido tradicional.
En una cruz ocurrió lo que ocurrió con Cristo y es tremendo. En positivo y en negativo. Es un lugar de encuentro de toda la historia de la humanidad, de todas las cosas que han pasado. Un acontecimiento que supera cualquier otro, en mucho, por la trascendencia que ha tenido y que sigue teniendo. En ella, Dios no exige castigo, lo que exige es perdón, el perdón a todos de la cruz. Porque él da su vida por los demás allí. De modo que de castigo, nada.
Mira los brazos de las cruces de Cristo y del Buen Ladrón. Son uno y el mismo. Al Buen Ladrón yo le salvo, porque tiene la misma cruz de Cristo, su mismo brazo, a su misma altura. Unidos están con tanta fuerza que hasta la cruz de Cristo, con lo fuertemente sujeta que está sobre su enorme base, parece que se dobla. ¡Cuántos Buenos Ladrones hay compartiendo el travesaño del Señor de la Paz! ¡Son los que entendieron su mensaje de perdón!
¿Y el Otro Ladrón?… A pesar de todo, le hago una huella profunda, un espacio abierto, indicando que no sabemos si se salvó. Porque el Buen Ladrón es el único hombre del que sabemos que se ha salvado. Lo dijo Cristo: «Hoy estarás conmigo en el Paraíso».


Chillida entendió, otros muchos/as también, pero quizá pocos. Esos pocos han entendido que la Cruz cristiana es símbolo de un camino más allá de uno mismo. Un camino que no conoce las humanas divisiones entre "amigos y enemigos", entre "foráneos y extranjeros", entre "mi tierra y la tuya". La Cruz une lo humano y lo divino, une cielo y tierra, une todos los puntos cardinales en un centro en el que sólo hay amor, en un centro en el que somos uno, en un centro desde el que todo lo demás suena tan absurdo, tan pequeño, tan dormido...
Por eso mismo la Cruz, aunque por el ego humano haya servido de emblema de luchas fratricidas es, sin embargo, el mejor símbolo de paz, de la verdadera Paz, la que nace de los fondos profundos de la Humanidad, allí donde la Humanidad es una con Dios y transparenta el Ser verdadero. La Paz verdadera que sólo conoce quien ha transitado noches y dudas para desembocar en la experiencia de ser amado/a y sentir el latido de amor que a todos/as nos une y en el que todos/as latimos sin saberlo. Por esa razón quien asume la Cruz hace del amor su arma más poderosa, quedando despojado de las luchas del ego, de sus miedos, y transformándose en hermano/a de todos/as, sin vuelta atrás. Han entendido y viven el mensaje del perdón como dice Chillida que Dios nos enseñó en Jesús. Un perdón que brota espontaneo de la experiencia interior de la común-unión (comunión).

Exaltar la Cruz no es exaltar el sufrimiento vano, sino exaltar el camino verdadero de la Paz: la trascendencia de los límities del ego para ser adenrtrados en la tierra inconmesurable e infinita del Amor. Allí "el cordero duerme junto a león y el niño mete la mano en la boca del aspid...". 

La cruz, sí, Chillida lo supo comprender, es el mejor símbolo de Paz, pero vivirlo, eso sí, es para unos pocos valientes. Los demás, hasta ser despertados de nuestro sueño egoico, viviremos creyendo que vivir en los límites de nuestro pequeño ego es vivir.


viernes, 5 de septiembre de 2014

Maestros/as que inspiran




Dedicado a todos/as los/as maestros/as que conozco y que no conozco que viven con pasión la educación y son inspiración para sus alumnos/as.

miércoles, 20 de agosto de 2014

¡Dadme tiempo!

Todo rápido, todo ya, todo con eficacia pero...¿y la verdadera creatividad? ¿Y la posibilidad de además de "hacer", gozar de los que se hace? Tiempo, eso precisamos todos/as, pero aún más nuestros/as chavales/as. Tenemos reloj, sí, pero no tenemos tiempo: tiempo para contemplar y no sólo mirar, tiempo para dejarnos sorprender por las pequeñas cosas de cada día. Tiempo para perder el tiempo. Tiempo para que fluya la creatividad y tiempo para realizar lo que la creatividad quiere crear en nosotros/as.

A la vuelta de la esquina tenemos ya "la vuelta al cole", en los escaparates de las tiendas, la ropa de otoño-invierno parece decirnos sin voz que las vacaciones se acaban, que se acortarán los días, que llegarán la lluvias (aunque aquí en el norte casi no han cesado), que volverá a sonar el despertador...

Y quizá elevemos una muda plegaria para que "se alargue el tiempo", para que no se acabe el verano..."¡¡Dadme tiempo!!" a lo mejor ese hubiera sido el grito de Arquímedes hoy: "Dadme tiempo y moveré el mundo". 

Por lo demás,  olvidamos tantas veces que la cuestión decisiva está en el reloj interior, en el tiempo del alma y ese tiempo es prolongado y sabe de estaciones, de parones, de vueltas atrás, de saltos vertiginosos, de calma chicha, de noches y amaneceres, de frío y calor... Sólo si conecto con ese tiempo interior que es más bien "tempo", fluye la creatividad del alma, la que nos permite gozar siempre y en todo momento y sabe decir con Santa Teresa que "cuando perdiz, perdiz". 

Si nos dejamos acrisolar y mecer por ese ritmo vital del interior podemos conseguir que todo mejore, podremos incluso comenzar y terminar el próximo curso con una permanente sonrisa, con una cansancio sano y no destructivo. Podremos dejar tiempo al tiempo, tiempo a nuestros niños y niñas para que vayan siendo, porque no todo nos lo jugamos hoy... 

Quizá así seamos de verdad creativos/as.


lunes, 4 de agosto de 2014

Perder el miedo a ser humanos


Si tan sólo perdiera el miedo a ser humana... sólo eso, humana: mirar a quien me rodea, sonreír a quien pasa a mi lado sin esquivarlo por recelo, por prisa, por... Y tener compasión: sentarme cerquita de quien está sólo, de quien sufre, de quien no pinta nada en esta sociedad de "bienestantes"
Si tan sólo perdiera el miedo a ser humana...¡Cuánto bien haría!


lunes, 21 de julio de 2014

¿Qué educación?

Koldo Saratxaga arremete contra el sistema educativo actual que “no educa en la libertad, sino en el miedo” y perpetúa un modelo de relaciones humanas basadas en el poder.
Eduardo Azumendi - San Sebastián. El Diario.17/07/2014
Koldo Saratxaga siempre insiste en que la educación es la clave de un país.
Koldo Saratxaga siempre insiste en que la educación es la clave de un país.
“A los jóvenes que vienen les hemos enseñado una jerarquía y ahora pretendemos que actúen como si no existiera. Pretendemos que sean emprendedores y que innoven, pero seguimos con el mismo modelo de relaciones humanas basadas en el poder. Y esto no es ético”. Koldo Saratxaga, uno de los ‘gurus’ del cooperativismo vasco, miembro de Ner Group, que aglutina a 23 empresas y presidente de K2K emocionando, propone una “ética de lo humano” para el ámbito empresarial. Saratxaga, muy crítico con el actual sistema educativo, advierte de que “estamos haciendo mercenarios porque educamos a los jóvenes en que todo es a cambio de algo”.
Saratxaga ha ofrecido una charla sobre ética y sociedad dentro las jornadas Ética y responsabilidad económica y empresarial en la sociedad actual, en los cursos de verano de la UPV en San Sebastián. En su exposición, ha insistido en que solo desde la ética se puede compartir y ha afirmado que es necesario otro estilo en el terreno de las relaciones personales “porque venimos del mundo de la organización vertical”.  Cambiar este modelo basado en las relaciones humanas según el poder y las jerarquías es “la gran revolución que hay que hacer”.
Pero este cambio se enfrenta con dos grandes obstáculos. Uno sería el dinero, “que ya no sólo importa a unos pocos sino a todas las personas”. “El dinero condiciona totalmente nuestra sociedad. De esta forma, el que más tiene más puede. Nos han educado a competir y no a compartir. En el colegio, por ejemplo, consiste en tener que sacar resultados más altos que sus primos, sus amigos o sus vecinos”.
El otro factor clave es el miedo. “Viene de muy atrás. No nos han educado en libertad, sino en el miedo”. Según Saratxaga, el concepto de libertad tiene que ver con la capacidad de expresarse y ponerse de acuerdo. “Nuestra sociedad necesita de ciudadanos maduros, donde se supere este déficit de ordenes jerárquicos, y se genere una libertad fraternal en la que ni se impone, ni se delega; se participa”. Este problema de órdenes en las empresas lleva a que no se conozca a las personas, saber lo que sienten o piensan. “Si no entendemos que la persona es más que un obrero o un subalterno, donde había cinco personas acabamos poniendo un robot fácilmente”.

La educación, clave de un país

El momento actual de la educación es una de las cuestiones que más ocupa y preocupa en el discurso de Saratxaga. “La educación es la clave de un país. A los niños se les educa durante las 24 horas del día porque un niño está permanentemente acumulando. Y esa acumulación es mayor gracias a las experiencias o vivencias que tenga”. Pero el modelo que impera en la escuela es el basado en las notas, en la evaluación, en lo previsible. “Hay que pasar a un modelo que desarrolle la imaginación y la intuición. Un modelo más cercano al concepto de que cada persona es diferente, cada persona es ese diamante único. Bajo esta idea podemos potenciar personas con pasión, que conecten emocionalmente con lo que hacen”.
Saratxaga advirtió de que en la educación de los más jóvenes el tener acceso a todo puede ser un problema. “Protegemos y compramos. Estamos haciendo mercenarios porque los estamos educando a golpe de prestación. Los niños no disfrutan de lo que obtienen porque no lo viven. No sienten orgullo por conseguir las cosas porque todo es a cambio de algo”.
Sobre su visión de la empresa desde una perspectiva ética, ha señalado que los pilares son la eficiencia y el cliente porque sin éstos no hay beneficios, y “sin beneficios no hay futuro”. En segundo lugar hay que superar “los choques” que se producen en las empresas. Uno sería el concepto de propiedad. Para Saratxaga, “la posesión de la tierra no es razón para no compartir el fruto de la cosecha entre quienes han participado en su obtención”.

martes, 8 de julio de 2014

Aquí y ahora.

Hubo un tiempo en mi vida en el que sólo el presente existía. Jugar lo era todo. Sentir la cercanía de mis seres queridos, creer que siempre estarían "ahí". Todo era "aquí" y "ahora".

Llegó otro tiempo, inesperado, llegó suavemente. Un presente pleno de posibilidades que nacían de planes de futuro. Un futuro en el que todo era posible, un futuro con perfiles de aventura, de riesgo, de absoluta novedad..."Todo es posible, todo está por hacer". Tiempo de primavera en el cuerpo que no se cansaba, que no dolía... Una fruta madurando, aún sin hacer pero ya manifestando su sabor, su perfume, su color. Un poco de inconsciencia (o bastante), tiempo de creer que se abe lo que, ahora veo, no se sabe porque no se ha vivido apenas...

No supe cuando... Llegó el tercer tiempo y sigue llegando. Un tiempo que comenzó a poblar el futuro de pasado. Los recuerdos comenzaron a ganar peso teñidos a veces de una cierta melancolía. El pasado y el futuro... A ratos más de "lo que fue" que  de "lo que será"... Sensación de que las piezas del puzzle comienza a encajar y todo se fue llenando de una certeza: "sólo sé que no sé nada". Todo comenzaba a parecer más hermoso, más atractivo, más inaprensible y hondo... Y fue legando el placer de las pequeas cosas, de lo más lento, del "poco a poco"... Fue desapareciendo el miedo a no saber, a no poder, a no llegar aunque han ido aparceiendo otros miedos nuevos...

Entonces he redescubierto el presente, una niña pequeña me va diciendo más y más, me repite, me invita a permanecer en el presente. Es ahora un presente consciente no exento de ecos de juego. Un presente que serena la vida tan llena ahora de despedidas, de cambios...¡tantos cambios dentro y fuera de mí!, de decepciones, de sorpresas maravillosas, de descubrimientos, de relatividades, de frustraciones, de perpejlidad, de nada especial y de momentos únicos...

El cuarto tiempo, lo intuyo, será volver a ser una niña... Una anciana-niña-sabia... Pero eso es cosa del futuro, llegará... un futuro que hunde sus raíces en el pasado asumido, sanado, amado, agradecido y, todo ello, gestado aquí y ahora... Eterno presente sin tiempo. Todo en todo y todos aquí y ahora y este pequeño yo en todo y todos, aquí y ahora... Latiendo...

lunes, 9 de junio de 2014

"Nos une el mismo Invisible"

 La "Carta de la Compasión" me ha recordado una entrada de este blog del 24 de marzo del 2011. Como no se trata de decir siempre "cosas nuevas", sin más, repito la entrada que sigue siendo vigente a mi modo de ver. Donde leáis alusiones a hecho políticos de ese momento, recordadlos (a veces se nos olvidan tan fácilmente...) y colocad también hecho actuales.
 
 
"Somos como las cuentas del collar de la creación y estamos unidos unos con otros, cada uno ocupando el lugar y el espacio que le corresponde... El movimiento de los astros es sagrado y el nuestro también. Nos une el mismo Invisible" (Laura Esquivel, Malinche, Ed. Suma, 2006).

Leí Malinche hace varios años. Fue uno de esos libros que te sale al encuentro. Trasteando por entre las estanterías de libros de un librería del aeropuerto de Barcelona.  Su lectura me cautivó.

Malinalli, la Malinche, la admirada y denostada amante de Hernán Cortés, que ofició de intérprete entre españoles y aztecas durante la conquista para luego ser acusada durante siglos de haber traicionado a su pueblo, vendiéndolo al invasor.  Laura Esquivel narra la aventura vital de la mujer que creyó que el extranjero Hernán Cortés pondría fin a los terribles sacrificios humanos de la religión azteca, pero que acabaría en cambio descubriendo la crueldad no menos sangrienta de los conquistadores. 

Es, pues, la historia del encuentro de dos culturas, de dos modos de entender al ser humano y a Dios. Un encuentro que, más bien, fue un choque en el que unos se impusieron y otros fueron acallados. Pareciera que los humanos no conocemos otras formas de relación sino la conquista, la depredación cultural y económica.

A día de hoy, los aviones y armas de una coalición occidental, intentan ayudar al pueblo libio a liberarse del cruel dictador Gadafi. Aquel que ha sido recibido en palacios y foros internacionales, aquel a quien occidente ha estado vendiendo armas, ahora es perseguido y juzgado por crímenes de lesa humanidad. Difícil de comprender si no es dentro de los cauces hipócritas e interesados de las grandes partidas de ajedrez de las potencias internacionales...

Dejar resonar en medio del recuerdo del pasado y del presente de las relaciones internacionales la frase que encabeza esta entrada crea una extraña sensación. Es como intentar leer un documento de Word desde una aplicación errónea o diferente. La aplicación no reconoce el documento y entonces sólo aparecen ante nuestro estupefactos ojos signos extraños.

Me da la impresión de que, de dia en día, de generación en generación, la vida política y económica de nuestro planeta tierra se expresa a través de un software que muchos ya no podemos comprender, pero sucede lo mismo a la inversa: aflora un nivel de conciencia en la humanidad, una sensibilidad que es imposible que sea decodificada por las claves de lectura de la realidad de los políticos y los economistas.

No somos pocos los que creemos que la única via para poder solucionar los múltipes problemas que aquejan a la Humanidad es la de seguir transitando empecinadamente los caminos de la comunión. Sentir al otro tan mío, tan yo, que me sea imposible desearle ningún mal.

No es sino esta la propuesta común de todas las religiones. Cada una con sus énfasis, sus teologías y antropologías, pero todas ellas portan en sí un mensaje de amor, de paz, de perdón, en definitiva, de común-unión.

Urge hoy hacer resonar ese mensaje. Para ello contamos también con la aportación de las ciencias especialmente la Física Cuántica. Los descubrimientos de la Física que atiende al microcosmos, a lo que está más allá de lo visible en el microscopio, nos dicen que hay un sustrato común a todo en el nivel subatómico. Parafraseando al evangelista. Juan, los físicos cuánticos nos ha n dicho que "aquello que ni el ojo vió ni el oído oyó" eso... la Física Cuántica lo ha visto, a saber, las estructuras subatómicas que sostienen el universo.

La Teoría del Caos, la Teoría de Sístemas y tantos otros descubrimientos y planteamientos de la Física y las Matemáticas, nos sugieren aspectos de la realidad que los místicos han percibido desde la experiencia interior.

Todo ello lo podríamos condensar en esta hermosa frase que Laura Esquivel pone en boca de una venerable anciana que habla con su nieta. Sí, somos cuentas de un collar. Pensarnos así  hace caer nuestros orgullos y prepotencias. Si tú y yo formamos parte de un Todo, entonces somos pequeños, pero a la vez, también grandes, sin embargo grandes con una grandeza que no nace ni termina en nosotros.

Nuestro movimiento es sagrado, como el movimiento de los astros porque ambos movimientos hablan de algo mayor, de algo o Alguien que es el origen de todo. El místico percibe que es una gota de agua en el océano: el océano es la gota y la gota es el océano. Se da la comunión pero no la anulación.

¿Podemos imaginar un discurso en la sede de las Naciones Unidas o en el Parlamento de un país que estuviera basado en esta certeza de la indudable y real unidad entre todos los seres humanos y de estos con el planeta asumiendo todas las consecuecias éticas que ello comporta? Ciertamente no, este tipo de argumentación es un software que no admite el disco duro de nuestros sistemas políticos y económicos. El término"globalización" que encierra en sí posibilidades de acercamiento a estos planteamientos no dualistas, sin embargo, se ha concretado en una globalización meramente monetaria, económica.

El neoliberalismo protege el libre mercado pero no genera redes de comunión, al contrario, ha ido gestando mayores diferencias y abismos entre unos ciudadanos y otros. Su colofón es la aparición de un nuevo tipo de hombre: el "sin papeles". Son miles de hombres y mujeres los que soportan sobre sus espaldas el peso inhumano de un mundo construido sobre bases falsas y egoístas. El 80 por ciento de la Humanidad asume las consecuencias de una historia de redes sociales que han favorecido la pujanza de unos pocos generada con el empobrecimiento de muchos.

Sin embargo, cada vez más personas percibimos que el sustrato común sigue existiendo. Más allá incluso de la Declaración de los Derechos Humanos, percibimos una común unidad que nos hace no poder alegrarnos de nuestros logros si no redundan en el bien de todos y  de todas. 

Creer que somos todos y todas cuentas de un collar es peligroso porque de ahí nace la conciencia de tener que pervertir el orden establecido que es injusto en su raíz. Las democracias occidentales tienen muy poco que decir hoy a los hombres y  mujeres que, por ejemplo, en Egipto, Túnez o Libia han dado la vida por la libertad. Los logros sociales de occidente fueron algo a celebrar antaño, pero ante nosotros, que nos llamamos pueblos civilizados, hay grandes retos planteados a los que no estamos sabiendo responder como sociedades.

Cada uno hemos de ocupar nuestro lugar y nuestro espacio. La común-unidad no me exime de responsabilizarme de mi pequeña parcela de ese Todo. Por ello el místico es un auténtico revolucionario aunque parezca no hacer nada. Por eso mismo hoy no interesa la auténtica mística, sino sus subproductos, el "estar bien", "estar en paz"...

Hoy todos queremos tener nuestro hueco en la gran Red de las redes sociales, pero ¿quién quiere implicarse en la única y verdadera Red, la de la Gran Familia Humana? Sólo unos pocos y valientes. A ellos y ellas, gracias. Os necesitamos.