La Vida se manifiesta en nuestras vidas siempre y cuando mantengamos abiertos los caminos del interior. El actual ritmo de vida y los requerimientos de nuestra sociedad dificultan cada vez más ese acceso al interior personal en el que se encuentran las materias primas para la construcción de nuestras vidas. Sin darnos cuenta, nos autoexiliamos de nuestro hogar interior. Allí, utilizando la imagen del Maestro Eckhart, Dios se encuentra como en su casa, pero nosotros nos sentimos extranjeros.

Educar la Interioridad es favorecer los procesos y proporcionar las herramientas que nos permitan volver a casa, al hogar interior para desde allí vivir unidos a los demás, al mundo, a Dios.

viernes, 10 de noviembre de 2017

Tener voz

La miseria es grande y aun así me ocurre a menudo por las noches, cuando el día se va apagando dentro de mí, hondamente, que camino con ágiles zancadas a lo largo de la alambrada y siento subir de mi corazón una fascinación-no lo puedo evitar, proviene de una fuerza elemental-: esta vida es maravillosa y grande, tenemos que construir un nuevo mundo después de la guerra. Y a cada infamia, a cada crueldad, hay que oponerle una buena dosis de amor y buena fe, que primero habremos de hallar dentro de nosotros mismos. Tenemos derecho a sufrir, pero no a sucumbir al sufrimiento. Y si sobrevivimos a esta época ilesos de cuerpo y alma, de alma sobre todo, sin resentimientos, sin amarguras, entonces ganaremos el derecho a tener voz cuando pase la guerra. Tal vez soy una mujer demasiado ambiciosa: me gustaría tener una palabra que enunciar.
                                   (Etty HILLESUM. El corazón pensante en los barracones. Cartas. Athropos editorial, 2001, pág. 99.)








¿Qué me impacta de ellas y qué me enseñan estas dos voces provenientes de la locura de los campos de exterminio nazis? Etty Hillesum y Eva Kor, la primera asesinada en Auschwitz, la segunda superviviente de los experimentos con gemelos del monstruo Josef Mengele, el"ángel de la muerte" de Auschwitz.

Etty Hillesum, en medio del infierno del campo de concentración de Westerbork, es capaz de seguir conectando con lo más genuino del ser humano: su capacidad de no sucumbir y conservar el alma. Etty medita, contempla, eleva su mirada más allá de las alambradas, se deja enamorar por la dulzura de su padre preso también, se alegra de encontrarse allí con familiares a los que no veía hace muchísimo. Leyendo las cartas de Etty, hay momentos en los que te hace olvidar que está en un campo de concentración nazi porque es tal la belleza y esperanza de sus palabras que no podemos hacerlas provenir de semejante contexto de des-humanización y locura.

En el párrafo que he transcrito, Etty pronuncia algo impresionante, rotundo que a mí, cada vez que lo leo, me sobrecoge y me conecta con algo muy, muy profundo y verdadero. Ella afirma: si sobrevivimos a esta época ilesos de cuerpo y alama, de alma sobretodo, sin resentimientos, sin amarguras, entonces GANAREMOS EL DERECHO a tener voz cuando pase la guerra. ¡Qué potencia moral posee esta afirmación!. 

Hace poquito leía en una página de educación que sigo en Facebook: "El victimismo es la más popular de las formas de egoísmo, pues permite exigir derechos sin necesidad de cumplir deberes: es querer ser libre a costa de los demás, negando así la propia esencia de la libertad." Miro a mi alrededor y me miro a mí misma y a mi entrono más cercano y descubro esa forma de egoísmo muy presente, pero leo a Etty una y otra vez y no descubro ni una palabra de queja "victimista", no encuentro expresiones de odio ni de deseo de venganza. En una situación donde sería totalmente lícita la queja desgarrada y el enarbolar sin ambages la bandera de víctima, ella, por el contrario, se deja adentrar en la experiencia sin victimismos ni alharacas. En otra carta dice:

Si en estos tiempos no te derrumbas de desolación y si, por otro lado, no te vuelves, a fuerza de autodefensa, dura y cínica o te resignas, entonces tienes todavía alguna posibilidad de ser más sensible, tierna y comprensiva y capaz de amar a un semejante.

He aquí, pues, la voz de una mujer que precisamente porque anhela tener voz propia en la construcción de una sociedad mejor, no sucumbe al victimismo, ni a la amargura, ni al odio. Para ello, en medio de su situación como presa en un campo de exterminio, hace falta una fuerza interior tremenda que no se improvisa. En las cartas de Etty se asoma el lector a un genuino proceso de crecimiento interior. y, personalmente, cada vez que vuelvo a leer sus cartas siempre siento dentro de mí una punzada de dolor y rabia al pensar hasta donde podría haber llegado esta gran mujer si no la hubieran asesinado vilmente. ¡¡Cuántos grandes hombres y mujeres hubieran podido aportar tanto a la humanidad si no hubieran sido asesinados en tantas y tantas guerras!!

Pero, gracias a Dios, otros sobrevivieron y, en el vídeo que comparto, escuchamos esa voz que hubiera podido ser la de Etty. Una mujer que se ha ganado el derecho a tener voz al no haber sucumbido, tal y como dice Etty, a la amargura y el resentimiento. EVA KOR perdonó a sus verdugos. En el juicio contra un nazi cómplice de los asesinatos, los asistentes sintieron un escalofrío al verla abrazar y besar a Oscar Groening, conocido como "el contador de Auschwitz" y perdonarlo por sus crímenes. Muchos judíos supervivientes que allí estaban no lograron entenderlo y ese gesto fue duramente criticado.

Eva Kor afirma la potencia sanadora del perdón. Resulta impresionante escuchar de qué manera recorrió su proceso de perdón a Mengele. Un camino consciente, paso a paso, hasta quedar verdaderamente libre.

Necesitamos voces así en el panorama mundial; voces que no entonen la cansina cantinela de la búsqueda de culpables, del victimismo, del "y tú más". Pero, para ello, para como anhelaba Etty Hillesum, tener voz,  no cualquier voz, se exigen otra cualidades, otra calidad humana. Por ello, y aunque esta entrad sea un poco más larga de lo que hubiera deseado, termino con otro párrafo de las Cartas de Etty que, hoy, me parece puede provocar una necesaria reflexión sobre desde donde y como leer nuestro actual contexto socio-político europeo.

En medio de este árido pedazo de tierra de quinientos metros por seiscientos es posible vislumbrar líderes políticos y culturales de las grandes ciudades. Los bastidores que los habían protegido se desmoronan de un plumazo en el campo de concentración, y helos ahora aquí, atemorizados y desorientados, en un escenario abierto y ventoso que se llama Westerbork. Arrancados de su existencia cotidiana, sus figuras conservan aún la aureola palpable de lo que fue una vida intensa, propia de una sociedad más compleja que la que tenemos aquí.
Se mueven a lo largo de la fina alambrada y sus enormes siluetas se deslizan, vulnerables, en la inmensa superficie del cielo. Tendrían ustedes que haberlos visto...
La sólida coraza de su posición social, la notoriedad y la fortuna se han despedazado y no tienen dónde caerse muertos. Viven en un espacio desnudo, delimitado únicamente por el cielo y la tierra, y que tendrán que ir amueblando de lo que rescaten de su propio interior, de lo demás ya no les queda nada.
Ahora es evidente que en la vida no basta con ser un político hábil o un artista talentoso, pues en la necesidad la vida exige otras cualidades.
Sí, en verdad, al final seremos juzgados por nuestra calidad humana. (págs. 60-61).


jueves, 2 de noviembre de 2017

No sé como titular esta entrada...

La enseña se cumple:"Divide y vencerás". Y así actuamos cuando no vamos más allá, cuando otorgamos a lo relativo la cualidad de absoluto. Es evidente que toda persona debe construir su propia comprensión ética y política de la realidad. Pero, en estos meses, me pregunto ante cada nuevo "episodio nacional-ista" (nacionalismo español o catalán, ambos son nacionalismos en cuanto a defensa de una identidad diferente e inamovible, y ya sé que esta frase será entendida como un gran error, sin embargo, así lo creo), bien, decía que me pregunto últimamente si es posible de veras que pensemos que es posible solucionar nuestros problemas en el mismo nivel de conciencia que los creó. 

Todo nacionalismo subraya la diferencia: España diferente y muy otra de Francia, Europa muy diferente con respecto a África, el Norte con respecto al sur, Cataluña diferente de España y un larguísimo etcétera de diferencias, subrayados, límites, peculiaridades... Lo único bueno son los chistes que de ello sacamos, si me permitís la pequeña banalidad.

¡Qué hermosa la pluralidad, la diferencia, lo peculiar! ¡Qué hermoso nuestro mundo que desde el principio de su existencia ha evolucionado, ha cambiado, está pleno de diversidad!

Pero... Qué pena cuando, desde el nivel de conciencia egoico, traducimos "diversidad" por "molesto". Nuestra pequeña mente humana se inquieta ante lo que no puede clasificar y mantener en una casilla clara, se inquieta ante la demasiada diversidad. Por ello, la historia humana sobre la faz de la tierra está plagada de luchas de poder que buscan siempre hacer al otro igual a mí para que encaje en la visión del mundo que  yo catalogo como "buena y justa". Cómo nos desasosiega salir de nuestras zonas de confort.

Luchas, conquistas, asimilaciones a todos los niveles: familiar, político, económico, religioso e incluso ecológico.

Y si no podemos asimilar, si el percibido como diferente se remueve y no se deja, entonces funciona perfectamente el "divide y vencerás": crear una narración en la que queden bien claros los "bandos", los "lados". Los de un "lado" tendrán su narración y los del otro lado la suya y en cada narración todo encaja a la perfección y encaja tan bien que hace del todo imposible transitar los posibles puentes de encuentro. Como pasa con los "paradigmas", parece que dos narraciones de un mismo hecho político no pueden convivir, están siempre llamados a chocar. 

A mi modo de ver cada "lado" de este estridente sinsentido español-catalán, ha dinamitado totalmente los puentes imprescindibles que hubieran sido deseables y, para mí, posibles en el siglo XXI.

Y yo, amigos, me siento como quien caminando por el puente, cayó al río tras la explosión que lo destruyó y descubre que la vida fluye, es cambio, diversidad, mientras veo en las dos orillas separadas a gente inamovible, estancada, cerrada que grita sin esas a los de la otra orilla.

Y a quienes ansiamos puentes que demuestren que tenemos la inteligencia suficiente como para reconocer que el contexto socio cultural del siglo XXI pide otras políticas, estamos nadando en el río y recibiendo pedradas de un orilla y de otra. Bueno, pues yo prefiero seguir nadando aún a riesgo de ahogarme, antes que decantarme por una orilla o por la otra: prefiero los puentes que me permitan sentirme de todos y no de unos pocos.

El único absoluto en todo esto debiera ser el bien común. Miedo me dan tantas banderas al viento que esconden tras sus ondulaciones fundamentalismos de un lado y de otro. Ante tanta bandera asomada a tantos balcones me siento totalmente apátrida. No me representan ni unas ni otras, Hace mucho que no puedo comulgar con ruedas de molino de un signo ni  de otro.

¿Nadie se da cuenta de que el planeta, nuestra casa, la casa común que no reconoce fronteras y se alegra con la bio-diversidad, se nos está muriendo?

Muy bien: sigamos jugando a ser únicos, a descatalogar al otro de mi álbum de fotos. Sigamos volcando violencia y agresividad en las redes sociales, insultándonos, descalificándonos y mientras tanto permitamos que a quien le va muy bien esta división se frote las manos y sea más rico porque nosotros, antes de cuidar de nuestra única casa, la Tierra, necesitamos amueblar muy bien y dejar bien clara cuál es la República independiente de lo que sea o el Reino de no sé quien. Quizá, cuando eso esté hecho y respiremos tranquilos porque el otro ya no se mete en mis asuntos, ya sea demasiado tarde: no habrá manera de construir puentes porque no habrá planeta.

¿Aún no sabemos a estas alturas que somos inter-dependientes? ¡Qué torpes y necios!

Todo esto me cansa, me preocupa, me entristece, me harta, me enfada... Por eso necesito cada día grandes dosis de silencio orante y allí, una y otra vez, se me revela lo absurdo de todo este montaje y se me indica que el único camino para ser es vivir con alegría y paz la diferencia, la bio-diversidad, el cambio y la evolución porque es la entraña de todo lo vivo. Ahí, en la raíz silente de la Vida sólo escucho "Padre, que todos sean uno, como tú y yo somos uno", ante eso... nada más puedo decir, sólo pedir vivir yo en mi día a día esa unidad, la construcción de la unidad con los cercanos, con el mundo, con Dios. Poniendo en ello todo mi corazón, no queda sitio para banderas y bandos.

Publicaré esta entrada y ojalá no reciba mensajes ofensivos, "peros", lecciones de historia... Simplemente: estoy cansada de tanta cerrazón, de tanta mentira, de tanta interpretación sesgada de todo. Todos tenemos derecho y el deber de posicionarnos políticamente, ya lo he dicho antes, pero también creo tenemos el deber en este momento de la historia de la humanidad de realizar el necesario "agere contra" para crear hoy las bases de un futuro mucho mejor para nuestros hijos e hijas. 

Este no es el camino: unilateralismos, cientocincuentaycincos, victimismos varios, ocultaciones. Esta no puede ser la forma de hacer política y de convivir del siglo XXI. Pero para que la solución aparezca ha de haber un necesario cambio de nivel. Hoy, tal cambio, no se percibe y, viendo el estilo de personas que se dedican a la política en general, veo muy complicado el necesario "salto cuántico" que pueda originar diálogo de verdad (patética la forma de definir "diálogo" de ciertos políticos cuando hablan de ello).

DIA-LOGOS: la palabra  a través de mí que llega a ti (porque escuchas) y en ti es acogida, respetada, abrazada aunque me saque de mi zona de confort y siendo acogida queda revestida de algo nuevo que llega a mí cuando hablas tú, dando a luz, entre los que dia-logan a una tercera palabra que crea una nueva realidad.

Por tanto como siento y he intentado expresar (no sé si con acierto o no, pero así ha salido)... No sé como titular esta entrada. Póngale cada lector el título que más le convenza.

viernes, 22 de septiembre de 2017

Soy NOSOTROS

Hoy copio un poema que publiqué en este blog en el 2011. Ante todo lo que escucho y veo, me surge volver a proclamar esta condición de hermanos, de nosotros, de hogar común que proviene del hecho de ser humanos y de vivir en un planeta que en origen no nació con fronteras.

Sentirse y saberse "nosotros" debe llevarnos a trabajar por vivir en común, por co-laborar por la creación de sociedades que amparen y cuiden a los débiles y potencien a los individuos y colectividades, no que nos encierren en fronteras y banderas y nos hagan acríticos.

Ningún sentimiento de nación, sea el que sea, repito, sea el que sea, puede amparar el ataque al otro. 

La espiritualidad profunda suele llevar a la experiencia de la común unión, de la Unidad con todo y todos y eso no es algo vano y fútil, no es algo "celestial" tiene su concreción política porque genera una forma de entender ( no desde la pura razón sino desde la experiencia interior) de qué modo estamos llamados a vivir. Sentirse y saberse "nosotros" anula la respuesta violenta y hace emerger el clamor por la justicia porque ningún dolor me es ajeno y ninguna alegría deja de ser mía. Me vivo y me sé FAMILIA HUMANA.

Esa experiencia interior de la Unidad subyacente a todo conduce a quien la vive a rechazar todo aquello que, hijo del ego, nos divide, etiqueta y disminuye. Se acentúa la mirada crítica y se entiende rápidamente de donde vienen las palabras-trampa que manipulan y que no nacen de la entraña de la verdadera humanidad.

Sigo creyendo firmemente que quien se deja iluminar por el Espíritu recibe la capacidad para salir de las redes tejidas por el ego y se le otorga mayor claridad para percibir el baile de máscaras de la vida social y política. Claro que eso... incomoda.

Soy NOSOTROS

Soy NOSOTROS,
esa es mi esencia.
Nací de una cadena de encuentros
en otros encuentros me encontré
y me encuentro.

Nunca sin ti
no puedo renunciar a este NOSOTROS
que me recrea
que me redimensiona
que me devuelve los exactos contornos de mi ser.

Soy NOSOTROS
esa es la salud de mi ser.
Parte de un Todo
que me da identidad.
No me pierdo
cuando me vacío,
no me vacío cuando me abandono.
Ese NOSOTROS
que soy
me otorga mi verdadera identidad.

Nunca sin ti,
nunca sin nosotros.
Nunca exiliada de mí
nunca exiliada de ti,
siempre siendo en este inmenso NOSOTROS.

lunes, 18 de septiembre de 2017

Mi interior destino (poema orante)

Firme pero no rígida,
así quiero seguir horadando el camino 
que me lleva hacia mí misma.,
que con todos me hermana
y a todo me entrelaza
en el sí del Amor sin nombre
y por tantos nombres conocido.

Aquí, enraizada en la Presencia que todo lo llena
que todo lo preña con su amoroso toque 
de silencio y Palabra lleno.
Ahora, en este exacto instante en el que el oxígeno 
ensancha mi ser
haciéndolo capaz de recibir y acoger,
de gestar y cuidar.
Ahora, en este mismo segundo en el que
siento el aire marchar libre hacia no sé donde,
mientras mi cuerpo se vacía 
haciendo a mi ser capaz de dar-se.

Firme, aquí y ahora,
rosal, árbol y monte,
río enérgico y lago aquietado,
océano de profundidades y abismos,
cielo sin nubes, despejado,
tormenta regeneradora
y campo fertilizado.

Así, todo eso y nada de ello,
así deseo más que nada vivirme,
saberme y sentirme.
Por ello, por esa promesa que eternamente me habita,
me mantengo en camino,
oteando el inalcanzable horizonte
que me acerca a la Vida.

No quiero frenar el interior latido,
su impulso de avance
en la quietud orante.
Avanzo quieta,
me dejo aquietar en el avance.
Ni llego a ningún lugar,
ni parto de ningún sitio.
Firme en TI,
Dios mío,
Amante luz,
tierra nutriente,
mi interior destino.

domingo, 17 de septiembre de 2017

La vuelta al cole

Y ya está: otro curso que comienza. ¿Pereza? Pues claro que sí. ¿Ilusión? Mucha más que pereza.

Inicio: tiempo de oportunidades

Oportunidades para:

Volver a disfrutar de lo que nos hizo felices y nos causó alegría en el curso pasado.
Mejorar aquello que tenemos claro que no funcionó bien.
Dejar nuestra pequeña huella en el mundo a través de nuestro trabajo bien hecho.
Aprender tantas cosas nuevas a través de nuestros compañeros, alumnos. familias...
Tender la mano a tantos alumnos/as que lo necesitan desde el primer día.
Y, como no, una nueva oportunidad para agradecer el hecho de poder vivir la pasión de educar.

Curso nuevo, tiempo de oportunidades

Bendigamos cada mañana el regalo de estar vivos y de poder crear escuela.

¡¡FELIZ VUELTA AL COLE, QUERIDOS/AS EDUCADORES/AS!!

domingo, 20 de agosto de 2017

"No tinc por"

Este fue el grito unánime en Plaza Cataluña al fin del minuto de silencio... "No tinc por"..."No tengo miedo"..."Ez daukat beldurrik" y podríamos escribirlo en todos los idiomas del mundo. Pero... No tengo miedo...¿a qué? ¿A andar por las calles más concurridas de las capitales más atractivas para un terrorista? Soy vasca. Anduve muchos años dando rodeos para no acercarme a zonas y lugares de mi pueblo que podían ser objetivo de ETA o de la kale borroka. Sé lo que es ir atenta a lo que pasa, a lo que se mueve alrededor, a lo que se dice... Se me metió dentro y me costó lo mío dejarlo ir.

¿A qué no tenemos miedo? ¿A qué sí debemos temer? Esa sería una pregunta que creo necesario hacerse. 

No tener miedo no es sinónimo de imprudencias temerarias, pero hay una forma de "no temor" que merece la pena ser reflexionada, tenida en cuenta. Se trata del "no temor" que nace y brota espontáneamente de las convicciones profundamente asumidas y enraizadas. En ese terreno de la convicción coinciden el terrorista y el pacifista: el primero está convencido hasta la médula de que matando al diferente hace un bien a su causa, el segundo está convencido de lo contrario.  Quien mata en nombre de una ideología, lo hace asumiendo y dando cabida en su vida a la muerte de inocentes que a sus ojos son culpables de todo lo que a él le enferma e indigna, hace de la violencia un modo de vida. Quien respeta toda vida, quien no mata, no asesina ni apoya el asesinato ni la violencia en ninguna de sus manifestaciones,  hace de la no violencia y de la Paz un modo de vida.

Los terroristas suicidas no tienen miedo a morir en pro de su causa. Los grandes defensores/as de la Paz llegaron a dar su vida por esa causa, la causa de una humanidad unida y hermanada. 

Por eso me pregunto:¿Qué digo cuando afirmo "no tengo miedo"? Porque yo sí tengo miedo de que un amigo, mi marido, un ser querido o yo misma muramos arrollados por un coche, sí temo que un loco me rebane el cuello mientras paseo. Pero ese temor es natural, es humano y lo más que genera en mí es no temeridad, prudencia. Sin embargo seguiré gozando de un paseo por la Ramblas cuando vaya a Barcelona, aunque estén tan llenas de gente que no se pueda dar un paso.

A lo que sí tengo miedo, lo que sí me causa un gran temor es la posibilidad de que los terroristas de cualquier tipo lleguen a hacernos caer en su misma aritmética: si tú matas, yo te mato, si tú me molestas a mí, yo te mato a ti, si tú me metes en un "cajón de sastre" yo hago lo mismo: "todos los árabes son...", "todos los inmigrantes son...", "todos los musulmanes...", todos..."

Cuando permitimos que el "ojo por ojo" mal entendido (porque en su origen nada tiene que esa ley judía ver con la traducción que hemos hecho de ella) se convierta en el camino para la solución de los conflictos y violencias, entonces la humanidad se queda ciega. Gandhi lo dijo así:"Ojo por ojo y todo el mundo acabará ciego"

¿Qué hace falta para no entrar en argumentaciones banas, superficiales, facilonas en respuesta al horror en Barcelona o en tantísimos lugares del mundo? Evidentemente lo primero es formarse, no sólo informarse. Me dan escalofríos leer la cantidad de medias verdades, estereotipos y estupideces que pueblan estos días las redes sociales.

Lo segundo es tener muy claro que hablar de "no-violencia" no es hablar de poses ni de "eslóganes" aprendidos, sino de un MODO DE VIDA. Mantenerse firme en el no ataque, depurar mi lenguaje para que sea lo menos agresivo posible, nunca olvidar que "no hay camino para la paz, la paz es EL CAMINO". Mantenerme en la muy determinada determinación (es un acto de voluntad) de no caer en tópicos, de no cosificar con mi lenguaje ni en mi pensamiento al otro... Es decir, vivir  dentro de un dinamismo que es justamente el totalmente opuesto al dinamismo de quien asesina, divide, cosifica al contrario, al diferente, etc.

A veces me da miedo la fuerza con la que nacen dentro de mí, en la vida cotidiana, deseos de fastidiar a quien me ha hecho daño. La dificultad para perdonar a personas de mi propia familia. Es ahí donde debo "temer", porque si en esto soy incapaz de abrirme a la lógica del amor, del perdón, de la reconciliación ¿puedo pretender hacerlo, vivirlo en otros ámbitos?

"Amad a vuestros enemigos, haced el bien a quien os odia, rezad por los que os persiguen"... Jesús de Nazaret no ofrece cualquier línea de acción. Es claro y contundente. Por eso lo que más miedo me da es que los cristianos pervirtamos el Evangelio y seamos generadores de división y odio allí donde somos llamados claramente a ser constructores de PAZ y de fraternidad/sororidad. Me da miedo que quienes gritan "Moros fuera" sean tantas veces personas que se llaman a sí mismas cristianas. Me da miedo cuando recibo en mi móvil mensajes muy agresivos y ofensivos hacia los musulmanes que comparten personas a las que aprecio y de algunas a las que tengo por creyentes convencidos. Me da miedo lo fácil que es dejarse llevar por la indignación para caer en el odio y el deseo de venganza que no de justicia. Porque no me da miedo la justicia si es eso, justicia, sí me da miedo el revanchismo y el desahogo salvaje que, finalmente, iguala en vileza al verdugo y al vengador de la víctima.

En ese sentido necesito y creo necesario recordar que en el País Vasco hemos hecho y seguimos haciendo un enorme ejercicio de perdón y reconciliación para eliminar la violencia de nuestra sociedad, queda mucho por hacer, sí, pero lo que parecía tan imposible, hoy ha dado paso a un País Vasco en paz y con  iniciativas de pacificación creativas y activas que aseguren un presente y un futuro mejor. También sería bueno recordar todos los ámbitos y lugares en los que conflictos terribles que han causado miles de víctimas han dado paso a un final del conflicto y de la división, mediado todo ello por el diálogo, por el perdón, por fórmulas creativas que rompieran la inercia de "acción-reacción".... Nunca la acentuación de posturas extremistas ha solucionado nada.

No tengo miedo a pasear por las Ramblas, pero sí tengo miedo, miedo a que perdamos lo genuinamente Humano (y como cristiana lo más genuino de mi fe): la capacidad de poner paz donde hay guerra, amor donde hay odio, reconciliación donde hay división, lucidez donde hay total confusión.

sábado, 8 de julio de 2017

Dos aportaciones

Esta semana he recibido en casa dos regalos: el primero el libro donde hemos publicado de la mano de la Editorial PPC las diferentes ponencias y aportaciones del primer Simposio fruto del Posgrado de Educación de la Interioridad que impartimos en el campus La Salle de Aravaca. Es un libro en el que pude reflexionar sobre los retos que nos lanza el comenzar a tomarnos en serio la EI como Paradigma de la Educación del siglo XXI, qué pasos se han dado en estos dieciséis últimos años, qué aciertos y carencias y qué perspectivas de futuro creo que son importantes tener en cuenta. Junto a esta reflexión, en aquel fin de semana pudimos contar con la reflexión profunda y sumamente enriquecedora de David Guindulain s.j. en torno a la relación entre Pastoral y Educación de la Interioridad, la estrecha relación también entre Justicia e Interioridad de la mano del gran Esteban Velazquez s.j. curtido en su entrega a la causa de los empobrecidos. El libro también afronta, como lo hizo el Simposio, el importante e irrenunciable tema del necesario acompañamiento a los alumnos y educadores, pudimos conocer de primera mano la propuesta del Equipo Ruaj a través de Marisa Moresco, religiosa Vedruna.
Además quisimos dar voz a personas que nos relataran en primera persona con qué procesos se han puesto en marcha algunos de los proyectos de EI que en opinión de quienes dirigimos el Posgrado, se acercan más a la propuesta que deseamos ofrecer, así esta vez pudimos acercarnos a los procesos en los contextos educativos de La Salle (Profesora Auxi Guerrero desde Bilbao), Compañía de María (Profesor Juantxo Pérez, desde Valladolid), Menesianos de Portugalete (Profesora Mónica Población) y Maristas Ibérica (Hermano Andoni Gonzalez, desde Bilbao).
También dejamos espacio para descubrir de qué modo la atención a la interioridad se transforma en estructura de apoyo personal, familiar y profesional y contamos con los inestimables testimonios de Emilio Murugarren (Irun), Miriam López de Luzuriaga y Rai Carames (Vitoria), Ana Ruiz (Bilbao) y Adelaide Baracco (Barcelona).

El segundo libro que ha llegado a casa como visita gratamente inesperada ha sido otra recopilación de ponencias, esta vez del Foro sobre Jóvenes e Interioridad propuesto desde la Universidad de la Mística en Ávila y en el que tuve el privilegio de participar el mes de enero del 2016. En este libro se encuentras las reflexiones de Carmen Jalón, Carmen Pellicer, Fernando Donaire OCD y Miguel García Baró así como yo misma entre otros.

Son dos aportaciones dentro de una corriente imparable que nos señala hacia la urgencia de recuperar el cuidado y conexión con nuestra dimensión interior, no sólo en la Escuela sino en la vida.

Espero de corazón que os resulten interesantes. Encontraréis ambos libros en librerías religiosas.

viernes, 9 de junio de 2017

¿Por qué? o ¿PARA QUÉ? Escuchando la Vida desde lo profundo

Hace ya unas semanas os dejé una pregunta planteada. Doy desde aquí gracias a Angel Mari Ipiña por su respuesta en forma de vídeo y por compartir en él vida (al final, querido Ángel, he decido no publicarlo).

Pasado este tiempo deseo compartir la respuesta que yo me doy a esa pregunta y lo hago en el contexto de todas las muertes absurdas, crueles y dolorosas que nos envuelven. Soy consciente de que mi reflexión es fruto de una persona que vive en un país rico, que puede desarrollar un trabajo que le llena, que no me falta salud ni comida, vivo en un lugar precioso y sin guerra, etc. por ello circunscribo mi reflexión al ámbito de una vida con esas características. ¿Cómo sería mi reflexión en el caso de ser una refugiada, una mujer maltratada...? No lo sé, Tampoco sé cómo reaccionaría si me diagnosticaran una enfermedad grave a mí, sólo sé de mi capacidad para asumir golpes duros y sé de mi resiliencia y de mi fe hasta el lugar donde la vida me ha llevado y desde los aprendizajes que a mí me ha tocado vivir, desde ahí me expreso en esta entrada.

Ante los acontecimientos doloroso, desagradables o duros que todos y todas hemos de afrontar alguna vez en la vida, hace tiempo que no me pregunto "por qué". He descubierto la riqueza a la que me abre preguntarme "para qué".

Vivir es aprender a aceptar y a reconciliarnos con el hecho irrenunciable de que somos vulnerables y con la realidad contundente de que la vida  no se puede controlar, manipular ni organizar, dicho en castizo :"Echa cuentas y te saldrán rosarios".

Somos, efectivamente, protagonistas de nuestra vida, a eso estamos llamados, a vivirla con pasión y entrega. Qué triste no sentir como pasión la construcción de la propia vida, nuestra gran obra. Pero en esa construcción apasionada poco es lo que podemos controlar. Podemos soñar, podemos y ojalá tengamos proyectos personales, ello nos impele hacia delante sacándonos de la apatía del puro sobrevivir. Pero nada ni nadie puede asegurarnos que todo, absolutamente todo será como lo deseamos o como a uno mismo le parecer que sería mejor.

Por ello, cada contratiempo, del calado que sea, es una gran oportunidad para aprender a Escuchar desde lo profundo, más allá de los puros esquemas mentales y de las meras necesidades de nuestro ego. Cada contratiempo, cada crisis, cada "golpe" es una invitación a ir más allá y descubrir nuevas posibilidades, nuevas claves de lectura de la vida, quizá una gran oportunidad para descubrir capacidades ocultas o para aprender a agradecer lo que se asumió como pertenencia propia y hoy se descubre como don ante su posible pérdida.

Creo que preguntarme "para qué" en lugar de "por qué" me hace más agradecida, más flexible y también más optimista, sí, optimista porque al bucear en el "para qué" descubro siempre que todo tiene un sentido pero tantas veces oculto para la simple razón, un sentido que debe ser iluminado también por el corazón. Ese "para qué" pone a funcionar juntos Razón y Corazón y de ese trabajo conjunto emerge una nueva Luz que descubre un horizonte de sentido en medio incluso del aparente sin sentido.

"Todas las cosas sean cuales sean, todas incluso el pecado son necesarias y todo acabará bien". Esta frase que Juliana de Norwich escuchó en su corazón al preguntar a Dios acerca del pecado y del mal si todo ha nacido de su Amor, fue para mí una frase que se clavó en mi alma y en mi mente y que me ayudó a ir pasando del "por qué" al "para qué" transitando el camino de la pobreza interior por la cual me sé parte de un inmenso tapiz cósmico en el que yo soy tan sólo un hilo más y poco puedo llegar a atisbar del sentido de la Obra Universal. Sin embargo, cuando hago silencio, cuando me dejo en Dios y le permito que Él /Ella mire a través de mí, todo muestra una armonía y una Belleza inenarrables y entonces, sí, todo tiene sentido y sé que "todo acabará bien", sea lo que sea, porque no somos seres para el absurdo, sino seres creados por Amor y para el Amor.